01/08/2008

ACERCA DE MARIO BAHAMONDE NUESTRO INOLVIDABLE DESCONOCIDO

                                                                          Cecilia Castillo

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Análisis Pretendidamente Derridiano de En la

Noche y con los Ojos Abiertos

 

 

Abstract

 

En el cuento, En la Noche y con los Ojos Abiertos,  el segundo del libro de Mario Bahamonde De Cuan Lejos Viene el Tiempo, se analiza con un enfoque post estructuralista la presencia del paisaje que podríamos llamar propia o impropiamente "nortino" y que se perfila con una fuerza tal que obliga a considerarlo personaje literario.

 

Pretendo subvertir el componente central o privilegiado del análisis literario esperable de un cuento. No estoy interesada en el relato, la anécdota, lo contado. Abordaré la lectura en cambio interrogando a las palabras para descubrir lo que muestran y más aun lo que no manifiestan de manera explícita pero que está presente y quiero develar para mi y para ustedes. Este sería un análisis deconstruccionista. Pero, prefiero llamarlo derridiano para no olvidar que Derrida me advierte del peligro de convertir este nuevo componente (el que considero en mi análisis)  en central o privilegiado en desmedro de los componentes de otros análisis, y que me conlleva entonces a aceptar que tanto mi lectura como las anteriores y las futuras son igualmente posibles y es necesario que existan  "en juego libre". Ninguna privilegiada, ninguna marginada.

 

 

 

 

Lo que me motivó a revisar este cuento, el segundo en De Cuan Lejos Viene el Tiempo, es la presencia del paisaje que podríamos llamar propia o impropiamente "nortino" y que se perfila con una fuerza tal que obliga a considerarlo personaje literario.

 

Estudiosos de la literatura nortina insisten en mencionar el paisaje como elemento necesario o inevitable en la producción de sus escritores más representativos.

 

Leo por ejemplo:

 

A Sergio Gaytán:

"Bahamonde, entonces, se incorpora con un texto de homenaje a la tierra que lo vio nacer y morir: el desierto del norte de Chile"

 

"Canta a la pampa, al desierto; lo explica, lo describe y enuncia la gesta de los hombres que deberán enfrentar esta hosca geografía".

 

A Bernardo Guerrero:

"...ha sido Lautaro Núñez, entre otros, quien más ha insistido en el carácter epopéyico de la ocupación en el desierto más árido del mundo. De hecho, la domesticación del desierto -tanto por los primeros hombres y mujeres que lo habitaron hace más de diez mil años, pasando por los aymaras, para llegar a las ocupaciones más tardías- señalan la existencia de una conciencia de hallarse en un medio especial. Basta leer la literatura nortina y, en especial, la obra de Mario Bahamonde, Nicolás Ferraro o Andrés Sabella, para confirmar lo ya dicho. En el lenguaje nortino se habla de la pampa y no de desierto. La pampa es el territorio humanizado."

 

Acerca de su propia relación con este paisaje dice  Hernán Rivera:

"El desierto es fuente de inspiración por antonomasia. Es una zona que nos obliga a encontrarnos con nosotros mismos. A escucharnos. Recuerda que Cristo antes de evangelizar a su pueblo, se internó en el desierto por varios días. Tengo una teoría. Las personas que se deprimen, que no les gusta el desierto, temen a encontrarse consigo mismas. Prefieren la algarabía. Desentenderse de sus sentimientos".

 

Interrogo entonces al texto, para ver en qué palabras específicas se me revela el paisaje. Encuentro: pampa, tierra, desierto.

 

La palabra pampa está utilizada en más de un sentido o connotación.

 

El primero, y que expresan estas oraciones extraídas del cuento, podría entenderse como: oficina salitrera especifica y su entorno.

 

Desde que iniciamos los cateos de esta nueva pampa

 

Soy jefe en esta pampa y sé que no debo amedrentarme

Tenia en la cabeza el mapa completo de esa pampa

 

Y ahora vivía en esta nueva pampa como en una cárcel sin rejas

 

El segundo parece ser la acepción que encontramos en el diccionario del mismo autor y el uso que los nortinos damos a la palabra hoy.

PAMPA. Geo. Zona desértica del norte del país. Se refiere especialmente a la antigua región salitrera (pampa salitrera)

 

 

¿Qué me importaba a mi que el marido de esta mujer estuviera botado en la pampa?

 

Y seguro que algún percance lo tiene botado en la pampa.

 

Parece que fuera una pampa maldita donde a los hombres les hierve la sangre de repente

 

 

Pero, encuentro aun un tercero, que es el que despierta mi interés. Veamos:

 

Quizá sea la tierra o la fiebre sedienta del sol, pero a los hombres les ocurre algo raro cuando la pampa abrasa mucho tiempo sus rastros aburridos.

 

Repentinamente la pampa se había apoderado de nosotros para aplastarnos con su dormida actitud agazapada

 

¿En tal forma la estéril pampa secaba los mas elementales sentimientos humanos?

 

La pampa dormía en un profundo reposo de cansancio.

 

Una mujer entre doce hombres en medio de esta pampa rabiosa y amarga.

 

 

Hay aquí claramente una personificación en la que pampa resulta alguien que abrasa, rabia, seca, duerme, se agazapa, se apodera, y el sentido o connotación de la palabra en este caso se asemeja o iguala con el de la palabra tierra en su uso en este cuento.

 

 

La tierra le había mostrado sus durezas rebeldes

 

Y por un rato las tres caras de los hombres rompieron la oscuridad para mirarse con un duro gesto rencoroso.  Cuando la tierra se revuelca rabiosa, conmovida hasta sus raíces por el ronco gemido de la dinamita también debe tener esta cara. Pero la tierra se abre para mostrar las colpas deshechas de caliche y ellos, en cambio, solo mostraban las vetas amargas del odio.

 

Cuando Sofanor se muera, esa tierra va a pedir que lo tiren lejos: no vaya a ser cosa que le toque soportarlo de nuevo.

 

Pero la verdad es que esta tierra tuerce el corazón de los hombres

 

La tierra agazapada carecía de realidad en su profundo silencio.

 

Tierra que también rabia, se agazapa, se revuelca, soporta, tuerce el corazón de los hombres.

 

Tierra que no se corresponde con ninguna de las diez acepciones del diccionario:

 

tierra. (Del lat. terra). 1. f. Planeta que habitamos. ORTOGR. Escr. con may. inicial . La órbita de la Tierra está situada entre la de Venus y la de Marte. 2. f. Parte superficial del planeta Tierra no ocupada por el mar. 3. f. Material desmenuzable de que principalmente se compone el suelo natural. 4. f. Suelo o piso. Cayó a tierra. 5. f. Terreno dedicado a cultivo o propio para ello. 6. f. Nación, región o lugar en que se ha nacido. 7. f. País, región. 8. f. Territorio o distrito constituido por intereses presentes o históricos. 9. f. Conjunto de los pobladores de un territorio. Apaciguar, sujetar la tierra de Granada. 10. f. Electr. Masa conductora de la tierra, o todo conductor unido a ella por una impedancia despreciable.*[1]

 

Curiosamente, la palabra desierto tiene escasa presencia en el cuento. (Recordemos que estos son "cuentos del desierto")

 

Aquí aprende uno a endurecer el cuero y a dejarlo insensible como la costra del desierto.

 

 

Se valida la afirmación de Bernardo Guerrero: "En el lenguaje nortino se habla de la pampa y no de desierto. La pampa es el territorio humanizado."

 

En el texto que reviso, pampa y tierra son un mismo personaje. La pampa/tierra es un personaje femenino, comparable tal vez con "la mar" de pescadores y marinos. Este personaje permea y llena un espacio masculino. No se puede prescindir de ella. La pampa/tierra es la madrastra cruel que cobra caro por el alimento que proporciona y al mismo tiempo la hembra forzada que a regañadientes se abre para entregar su fruto:

 

Cuando la tierra se revuelca rabiosa, conmovida hasta sus raíces por el ronco gemido de la dinamita también debe tener esta cara. Pero la tierra se abre para mostrar las colpas deshechas de caliche y ellos, en cambio, sólo mostraban las vetas amargas del odio.

 

Hay en el cuento otra presencia femenina que (a)parece ajena al mundo masculino o forzosamente agregada a este : "Y no es que se me ocurra pensar que las mujeres son un estorbo pero la verdad es que preferiría ver a los hombres solos". Esta única mujer presente en el cuento es apenas descrita y adjetivada sin aprecio: tiene "voz hueca", "ojos huecos". "chilla", "este alambre", "viejo esqueleto ambulante". Sin embargo se le atribuyen  poderes que los hombres no tienen:

 

"Nunca he podido entender qué maravilloso instinto tienen las mujeres para adivinar las cosas de los hombres".

 

Pareciera entonces que Rubi, la mujer del cuento, está allí para reforzar (¿tal vez como el CORO de la tragedia?) la existencia del personaje principal que domina el cuento: la pampa. La mujer es como ella: flaca, seca, hueca, pero también es "la que sabe", la que salva, la que mantiene la vida. ¿Es entonces la pampa una/la mujer? ¿Es la moira o una fata ? 

 

Me quedo con más preguntas, pero con el placer de haber, con mirada propia, desde mi ser y experiencia de mujer nortina, disfrutado de  una prosa de riqueza y belleza tal que sólo podía ser obra de un poeta. Poeta que me ha vencido y obligado a rechazar cualquier tentación de realizar un análisis feminista, para permitir que la palabra escrita me  hablara desde sí misma.

 

Sin embargo, me seguirá atrayendo preguntar ¿Qué es la pampa? Qué es para quienes hemos sido y estado con ella, en su geografía y su historia. Qué es para otros, que vinieron hasta ella brevemente y sintieron su embrujo. Como lo expresa un cuentista estadounidense que escribiera en 1929:

 

"También le gustaba la pampa, aunque no había resultado ser lo que él esperaba. Los libros la definían como vastas praderas cubiertas  por la exótica vegetación alta y alargada que se conoce como "pampas grass" en los Estados Unidos. En la pampa salitrera, en cambio, no había ni una brizna de pasto. No había ni un cactus o arbusto para levantar el ánimo, sólo la interminable arena de tonos variados con un delgado horizonte de montañas azules."*[2]

 

Para mí la pampa podría ser la historia viva, la historia familiar. Mi relación con el paisaje. Es mi abuelo saliendo a los doce años de su pequeño valle donde está protegido, abrigado, flanqueado por dos cerros enormes, y llegando, luego del eterno viaje en "vapor", a la inmensidad grisácea del desierto, donde se siente atrapado e indefenso pero donde también va a obtener el sustento para los suyos.

 

Son mis abuelos y mis padres convirtiendo ese desierto en pampa - "territorio humanizado"- pero sin cortar jamás el vínculo con los pequeños y empobrecidos espacios del Limarí, tierra madre, mágica e inolvidada.  "Quiero ir a Carén", dirá cada uno de ellos antes de morir.

 

Porque dicen mis amigos que el norte es uno sólo, que qué es eso de "grande" y "chico". En realidad no lo sé. Pero qué bueno poder conversarlo y discutirlo. Qué bueno recorrer con Mario Bahamonde la Ruta Panamericana (Viajar en avión no es viajar, es ir). Ojalá sí, subirse en Arica y llegar hasta Ovalle, o quizá un poco más allá por ambos extremos, total, por esos lados también vive  gente de greda...

 

 

 

 

 

Presentada en Antofagasta el 19 de abril de 2004 en el “Segundo Encuentro Mario Bahamonde y la Literatura del Norte”, organizado por la Corporación Mario Bahamonde

 



[1] Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Vigésimo Segunda Edición.

[2] "He liked the pampa, too, although it was not what he had expected. Books had led him to believe that "pampa" signified vast prairies covered with tall exotic plumy vegetation known by the name of "pampas grass" back home in the United States. The nitrate pampa was guiltless of grass of any sort. There was not so much as a cactus or a bush to gladden the eye- only an endless rolling waste of varicolored sand edged with thin blue mountain silhouettes".

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ESTUDIOS SOBRE MARIO BAHAMONDE:

                                                                       Cecilia Castillo

                                                                                          IQUIQUE

 

 

Análisis Pretendidamente Derridiano de En la

Noche y con los Ojos Abiertos

 

 

Abstract

 

En el cuento, En la Noche y con los Ojos Abiertos,  el segundo del libro de Mario Bahamonde De Cuan Lejos Viene el Tiempo, se analiza con un enfoque post estructuralista la presencia del paisaje que podríamos llamar propia o impropiamente "nortino" y que se perfila con una fuerza tal que obliga a considerarlo personaje literario.

 

Pretendo subvertir el componente central o privilegiado del análisis literario esperable de un cuento. No estoy interesada en el relato, la anécdota, lo contado. Abordaré la lectura en cambio interrogando a las palabras para descubrir lo que muestran y más aun lo que no manifiestan de manera explícita pero que está presente y quiero develar para mi y para ustedes. Este sería un análisis deconstruccionista. Pero, prefiero llamarlo derridiano para no olvidar que Derrida me advierte del peligro de convertir este nuevo componente (el que considero en mi análisis)  en central o privilegiado en desmedro de los componentes de otros análisis, y que me conlleva entonces a aceptar que tanto mi lectura como las anteriores y las futuras son igualmente posibles y es necesario que existan  "en juego libre". Ninguna privilegiada, ninguna marginada.

 

 

 

 

Lo que me motivó a revisar este cuento, el segundo en De Cuan Lejos Viene el Tiempo, es la presencia del paisaje que podríamos llamar propia o impropiamente "nortino" y que se perfila con una fuerza tal que obliga a considerarlo personaje literario.

 

Estudiosos de la literatura nortina insisten en mencionar el paisaje como elemento necesario o inevitable en la producción de sus escritores más representativos.

 

Leo por ejemplo:

 

A Sergio Gaytán:

"Bahamonde, entonces, se incorpora con un texto de homenaje a la tierra que lo vio nacer y morir: el desierto del norte de Chile"

 

"Canta a la pampa, al desierto; lo explica, lo describe y enuncia la gesta de los hombres que deberán enfrentar esta hosca geografía".

 

A Bernardo Guerrero:

"...ha sido Lautaro Núñez, entre otros, quien más ha insistido en el carácter epopéyico de la ocupación en el desierto más árido del mundo. De hecho, la domesticación del desierto -tanto por los primeros hombres y mujeres que lo habitaron hace más de diez mil años, pasando por los aymaras, para llegar a las ocupaciones más tardías- señalan la existencia de una conciencia de hallarse en un medio especial. Basta leer la literatura nortina y, en especial, la obra de Mario Bahamonde, Nicolás Ferraro o Andrés Sabella, para confirmar lo ya dicho. En el lenguaje nortino se habla de la pampa y no de desierto. La pampa es el territorio humanizado."

 

Acerca de su propia relación con este paisaje dice  Hernán Rivera:

"El desierto es fuente de inspiración por antonomasia. Es una zona que nos obliga a encontrarnos con nosotros mismos. A escucharnos. Recuerda que Cristo antes de evangelizar a su pueblo, se internó en el desierto por varios días. Tengo una teoría. Las personas que se deprimen, que no les gusta el desierto, temen a encontrarse consigo mismas. Prefieren la algarabía. Desentenderse de sus sentimientos".

 

Interrogo entonces al texto, para ver en qué palabras específicas se me revela el paisaje. Encuentro: pampa, tierra, desierto.

 

La palabra pampa está utilizada en más de un sentido o connotación.

 

El primero, y que expresan estas oraciones extraídas del cuento, podría entenderse como: oficina salitrera especifica y su entorno.

 

Desde que iniciamos los cateos de esta nueva pampa

 

Soy jefe en esta pampa y sé que no debo amedrentarme

Tenia en la cabeza el mapa completo de esa pampa

 

Y ahora vivía en esta nueva pampa como en una cárcel sin rejas

 

El segundo parece ser la acepción que encontramos en el diccionario del mismo autor y el uso que los nortinos damos a la palabra hoy.

PAMPA. Geo. Zona desértica del norte del país. Se refiere especialmente a la antigua región salitrera (pampa salitrera)

 

 

¿Qué me importaba a mi que el marido de esta mujer estuviera botado en la pampa?

 

Y seguro que algún percance lo tiene botado en la pampa.

 

Parece que fuera una pampa maldita donde a los hombres les hierve la sangre de repente

 

 

Pero, encuentro aun un tercero, que es el que despierta mi interés. Veamos:

 

Quizá sea la tierra o la fiebre sedienta del sol, pero a los hombres les ocurre algo raro cuando la pampa abrasa mucho tiempo sus rastros aburridos.

 

Repentinamente la pampa se había apoderado de nosotros para aplastarnos con su dormida actitud agazapada

 

¿En tal forma la estéril pampa secaba los mas elementales sentimientos humanos?

 

La pampa dormía en un profundo reposo de cansancio.

 

Una mujer entre doce hombres en medio de esta pampa rabiosa y amarga.

 

 

Hay aquí claramente una personificación en la que pampa resulta alguien que abrasa, rabia, seca, duerme, se agazapa, se apodera, y el sentido o connotación de la palabra en este caso se asemeja o iguala con el de la palabra tierra en su uso en este cuento.

 

 

La tierra le había mostrado sus durezas rebeldes

 

Y por un rato las tres caras de los hombres rompieron la oscuridad para mirarse con un duro gesto rencoroso.  Cuando la tierra se revuelca rabiosa, conmovida hasta sus raíces por el ronco gemido de la dinamita también debe tener esta cara. Pero la tierra se abre para mostrar las colpas deshechas de caliche y ellos, en cambio, solo mostraban las vetas amargas del odio.

 

Cuando Sofanor se muera, esa tierra va a pedir que lo tiren lejos: no vaya a ser cosa que le toque soportarlo de nuevo.

 

Pero la verdad es que esta tierra tuerce el corazón de los hombres

 

La tierra agazapada carecía de realidad en su profundo silencio.

 

Tierra que también rabia, se agazapa, se revuelca, soporta, tuerce el corazón de los hombres.

 

Tierra que no se corresponde con ninguna de las diez acepciones del diccionario:

 

tierra. (Del lat. terra). 1. f. Planeta que habitamos. ORTOGR. Escr. con may. inicial . La órbita de la Tierra está situada entre la de Venus y la de Marte. 2. f. Parte superficial del planeta Tierra no ocupada por el mar. 3. f. Material desmenuzable de que principalmente se compone el suelo natural. 4. f. Suelo o piso. Cayó a tierra. 5. f. Terreno dedicado a cultivo o propio para ello. 6. f. Nación, región o lugar en que se ha nacido. 7. f. País, región. 8. f. Territorio o distrito constituido por intereses presentes o históricos. 9. f. Conjunto de los pobladores de un territorio. Apaciguar, sujetar la tierra de Granada. 10. f. Electr. Masa conductora de la tierra, o todo conductor unido a ella por una impedancia despreciable.*[1]

 

Curiosamente, la palabra desierto tiene escasa presencia en el cuento. (Recordemos que estos son "cuentos del desierto")

 

Aquí aprende uno a endurecer el cuero y a dejarlo insensible como la costra del desierto.

 

 

Se valida la afirmación de Bernardo Guerrero: "En el lenguaje nortino se habla de la pampa y no de desierto. La pampa es el territorio humanizado."

 

En el texto que reviso, pampa y tierra son un mismo personaje. La pampa/tierra es un personaje femenino, comparable tal vez con "la mar" de pescadores y marinos. Este personaje permea y llena un espacio masculino. No se puede prescindir de ella. La pampa/tierra es la madrastra cruel que cobra caro por el alimento que proporciona y al mismo tiempo la hembra forzada que a regañadientes se abre para entregar su fruto:

 

Cuando la tierra se revuelca rabiosa, conmovida hasta sus raíces por el ronco gemido de la dinamita también debe tener esta cara. Pero la tierra se abre para mostrar las colpas deshechas de caliche y ellos, en cambio, sólo mostraban las vetas amargas del odio.

 

Hay en el cuento otra presencia femenina que (a)parece ajena al mundo masculino o forzosamente agregada a este : "Y no es que se me ocurra pensar que las mujeres son un estorbo pero la verdad es que preferiría ver a los hombres solos". Esta única mujer presente en el cuento es apenas descrita y adjetivada sin aprecio: tiene "voz hueca", "ojos huecos". "chilla", "este alambre", "viejo esqueleto ambulante". Sin embargo se le atribuyen  poderes que los hombres no tienen:

 

"Nunca he podido entender qué maravilloso instinto tienen las mujeres para adivinar las cosas de los hombres".

 

Pareciera entonces que Rubi, la mujer del cuento, está allí para reforzar (¿tal vez como el CORO de la tragedia?) la existencia del personaje principal que domina el cuento: la pampa. La mujer es como ella: flaca, seca, hueca, pero también es "la que sabe", la que salva, la que mantiene la vida. ¿Es entonces la pampa una/la mujer? ¿Es la moira o una fata ? 

 

Me quedo con más preguntas, pero con el placer de haber, con mirada propia, desde mi ser y experiencia de mujer nortina, disfrutado de  una prosa de riqueza y belleza tal que sólo podía ser obra de un poeta. Poeta que me ha vencido y obligado a rechazar cualquier tentación de realizar un análisis feminista, para permitir que la palabra escrita me  hablara desde sí misma.

 

Sin embargo, me seguirá atrayendo preguntar ¿Qué es la pampa? Qué es para quienes hemos sido y estado con ella, en su geografía y su historia. Qué es para otros, que vinieron hasta ella brevemente y sintieron su embrujo. Como lo expresa un cuentista estadounidense que escribiera en 1929:

 

"También le gustaba la pampa, aunque no había resultado ser lo que él esperaba. Los libros la definían como vastas praderas cubiertas  por la exótica vegetación alta y alargada que se conoce como "pampas grass" en los Estados Unidos. En la pampa salitrera, en cambio, no había ni una brizna de pasto. No había ni un cactus o arbusto para levantar el ánimo, sólo la interminable arena de tonos variados con un delgado horizonte de montañas azules."*[2]

 

Para mí la pampa podría ser la historia viva, la historia familiar. Mi relación con el paisaje. Es mi abuelo saliendo a los doce años de su pequeño valle donde está protegido, abrigado, flanqueado por dos cerros enormes, y llegando, luego del eterno viaje en "vapor", a la inmensidad grisácea del desierto, donde se siente atrapado e indefenso pero donde también va a obtener el sustento para los suyos.

 

Son mis abuelos y mis padres convirtiendo ese desierto en pampa - "territorio humanizado"- pero sin cortar jamás el vínculo con los pequeños y empobrecidos espacios del Limarí, tierra madre, mágica e inolvidada.  "Quiero ir a Carén", dirá cada uno de ellos antes de morir.

 

Porque dicen mis amigos que el norte es uno sólo, que qué es eso de "grande" y "chico". En realidad no lo sé. Pero qué bueno poder conversarlo y discutirlo. Qué bueno recorrer con Mario Bahamonde la Ruta Panamericana (Viajar en avión no es viajar, es ir). Ojalá sí, subirse en Arica y llegar hasta Ovalle, o quizá un poco más allá por ambos extremos, total, por esos lados también vive  gente de greda...

 

 

 

 

 

Presentada en Antofagasta el 19 de abril de 2004 en el “Segundo Encuentro Mario Bahamonde y la Literatura del Norte”, organizado por la Corporación Mario Bahamonde

 



[1] Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Vigésimo Segunda Edición.

[2] "He liked the pampa, too, although it was not what he had expected. Books had led him to believe that "pampa" signified vast prairies covered with tall exotic plumy vegetation known by the name of "pampas grass" back home in the United States. The nitrate pampa was guiltless of grass of any sort. There was not so much as a cactus or a bush to gladden the eye- only an endless rolling waste of varicolored sand edged with thin blue mountain silhouettes".

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28/07/2008

                                                        ¿Aire o Tierra?

Y si muero, antes de ser tuya

que canten las mariposas

y todos los pájaros callen,

que oscurezca más temprano

y que la frívola luna

palidezca vergonzosamente.

Y que vengas a mi entierro

con una lágrima en

tu cuaderno

y un paso, aunque triste

masculino y seguro.

Que abraces a mis amigos

y envíes una breve nota

a mis corresponsales.

Que pongas tú la tierra

en mi tumba

sin flores, sin llantos.

Pero, que no me digas

ningún adiós

pues habré de volver

a pagar mi deuda.

Y volveré en la forma

que tú prefieras:

como aire o agua,

tierra o fuego.

Para ser tuya

en fera(o)z abrazo

en abrazo tuyo

                  

en tu abrazo.

                 C.Castillo



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25/07/2008

Una fábula de hoy, aunque no tan triste

                     EL LEÓN DUERME ESTA NOCHE, COMO DICE LA CANCIÓN

                                                                                         Una fábula de hoy, aunque no tan triste



Pocos animales salvajes van quedando. Qué lástima. Verlos en su habitat es casi imposible para las nuevas generaciones. Pero esta historia es para ti. No para niños.

Había una vez un león dormido en un rincón de la selva africana. Quieto como gato de palo. Dormido y frío, con sus funciones corporales reducidas al mínimo para conservarse vivo.

Una tarde, pasó el hombre por esos lugares. Transpiraba, después de haber caminado mucho y se sentó a descansar. Corría un hilillo de agua junto a los matorrales. El hombre mojó su pañuelo y se refrescó suspirando. Era él, en todo caso un hombre bastante feliz. Tenía su vida muy bien planificada, y aun cuando algunas veces, muy pocas veces, sentíase un poco solo, la mayor parte del tiempo estaba conforme de cómo su vida iba avanzando.

El hombre miró al león y le sorprendió lo quieto que estaba. Era un león con cierto encanto, cierto misterio, y no era feo.

El hombre quiso saber como miraba el león y como sonreía. Por lo tanto empezó a acariciarlo suavemente con el dorso de su mano. Los pelitos de la piel del león comenzaron a moverse. El hombre entonces usó la palma de su mano para acariciar al león. La piel del león entonces comenzó a entibiarse. El hombre abrazó cuidadosamente la cabeza del león. El león, entonces, se levantó y se estiró cuan largo era desperezándose… Miró al hombre a los ojos y se quedó enganchado en su brillo y color. Se acercó un poco más y un poco más hasta que el hombre se sintió incómodo y hasta un poco invadido…

Para, para, para…
dijo el hombre, ¿qué estás haciendo, león…?

Abrazarte, dijo el león avanzando sobre el hombre, abrazarte, conocerte, convertirte en mi amigo.…

El hombre asustado y nervioso, retrocedió… Él era un hombre con una vida sólida, planificada , exitosa. Lo menos que necesitaba era esa enorme dosis de aventura que le ofrecía una selva y un león.
El león, quien además de ser león es un ser inteligente y muy sensible, miró al hombre a los ojos y le dijo:

Cuando tú veas a un león dormido, no lo despiertes si no tienes tiempo ni ganas de jugar con él. El león, una vez despierto, no podrá ya nunca olvidarte, soñará a menudo con tus caricias y tú, a tu pesar, también lo recordarás de cuando en cuando y será como una espina en tu piel…
Siempre serás responsable de haber despertado a un león….


El hombre, con la mirada huidiza, fastidiado, quizás molesto, retomó el sendero y regresó a su equilibrada vida…

Su mujer cuenta a veces, a los amigos, que le parece raro que de pronto, su marido le haya tomado aversión al color amarillo, a los documentales sobre la selva y… rarísimo, que haya dejado de tomar café.

C. Castillo


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15/06/2008

Actualidad después de casi un siglo...

GABRIELA MISTRAL.  DESDE SU TERRUÑIDAD A LA ACCIÓN POLÍTICA

 

Una vez, una de mis hijas fue reprendida por su profesora de Lengua castellana por decir que su madre había conocido a Gabriela Mistral. En persona.

Y bueno, qué injusto. Yo sí conocí a Gabriela Mistral. Y, lo más importante es que ella me conoció a mi. Me vio junto a otras niñitas, cientos de niñitas en delantal almidonado, cintas en el pelo y una banderita chilena en la mano.

Un enorme auto negro ingresó a la cancha misma y de él bajó Gabriela Mistral.

A nosotros, niñitos de mediados del siglo XX nos causó una impresión tan enorme como la que causaría a ustedes ver a alguien bajar de una nave espacial aquí en el patio del campus.

Después hube de conocer a Gabriela Mistral como la mayoría de los chilenos. Es decir a través de una poesía bella pero dulzona y casi insulsa para oídos jóvenes.

Al correr de los años he llegado a pensar que mantenernos en la ignorancia acerca de la verdadera Gabriel a Mistral ha sido una actitud intencionada de parte de quienes han manejado lo que es educación en este país…

Porque pareciera que esto se ha repetido con cada uno de nuestros poetas mayores.

Sería interesante hacer una encuesta a profesores de lengua castellana y preguntarles cuántos de ellos en su formación universitaria tuvieron la oportunidad de leer y estudiar las novelas y el teatro de Vicente Huidobro, o el Teatro que escribiera Pablo Neruda.

Peor ha sido con Gabriela Mistral. Ojalá la cantidad de papel y tinta que se ha gastado en hablar acerca de Gabriela Mistral especulando sobre su vida personal se hubiese utilizado para publicar profusamente su prosa para ser leída por todos los chilenos.

Porque cuántos hemos leído “El Grito”, o “Menos cóndor y más Huemul”, o sus famosos “recados”, entre tantas otras obras.

Tal vez ocurren estos aparentes descuidos porque el poeta, en este caso la poeta, son seres muy peligrosos. El poeta no solo anuncia sino también devela y denuncia. Además profetisa.

¿Y a qué emperador le gusta que le digan en público que está desnudo?

La profesora Marie Lise Gazarian Gautier califica su prosa de “una verdadera joya desconocida”. Otros han aplicado a Gabriela lo que se dijese de Paul Valery “que si sus poesía era de oro, su prosa fue de diamante”

Y, si en la poesía de Gabriela descubrimos su terruñidad (no confundir con terruñismo que sería todo lo contrario), en su prosa, poética o no, intencionada o no, se refleja su profundo sentido social, su sensibilidad ante el dolor de los demás, su amor al ser humano, su necesidad terrible de “hacer algo”. Lo que yo he venido a llamar insolentemente, su acción política.

Cuando se proviene de un pequeño valle, llámese Elqui, llámese Limarí, se crece protegida entre montañas amigables escuchando el canto de aguas que corren breves e indómitas cumbre abajo. Cuando se proviene de un lugar pequeño donde todos te conocen y tú conoces cada sauce, cada algarrobo, cada ovejita y cada pájarillo, uno sabe de donde viene. Está conectada con su raíz. Conoce su tierra y mete las manos en ella y se alimenta de ella.

En Gabriela Mistral está tierra, en su enorme corazón, se agranda hasta abarcar su Hispanoamérica, o tal vez su Latinoamérica. Y por este terruño es que llora y vela.

Por ella interpela a los maestros, a los artistas, a periodistas, a industriales:

“Maestro: enseña en tu clase el sueño de Bolívar, el vidente primero. Clávalo en el alma de tus discípulos con agudo garfio de convencimiento. Divulga la América, su Bello, su Sarmiento, su Lastarria, su Martí. No seas un ebrio de Europa, un embriagado de lo lejano, por lejano extraño, y además caduco, de hermosa caduquez fatal.”

“Industrial: Ayúdanos tú a vencer, o siquiera a detener la invasión que llaman inofensiva y que es fatal, de la América rubia que quiere vendérnoslo todo, poblarnos los campos y las ciudades de sus maquinarias, sus telas, hasta de lo que tenemos y no sabemos explotar. Instruye a tu obrero, instruye a tus químicos y a tus ingenieros. Industrial: tú deberías ser el jefe de esta cruzada que abandonas a los idealistas.”

Se autocalifica de realista “las mujeres somos así, más realistas de lo que nos imaginan” . Yo agregaría su capacidad de ver sin pajita en el ojo la realidad. Ella asume como grave lo que está ocurriendo con Estados Unidos (la América rubia) en sus intervenciones en nuestra América.

Sin embargo no hay una promoción del odio o la queja contra el enemigo. Por el contrario, es claro el llamado a nosotros latinoamericanos a hacernos cargo de nuestro presente y futuro. A corregir nuestra propia plana y a no victimizarse. Tiene claro que la victimización paraliza.

“¿Odio al yankee? ¡No! Nos está venciendo, nos está arrollando por culpa nuestra, por nuestra languidez tórrida, por nuestro fatalismo indio. Nos está disgregando por obra de algunas de sus virtudes y de todos nuestros vicios raciales. ¿Por qué le odiaríamos? Que odiemos lo que en nosotros nos hace vulnerables a su clavo de acero y de oro: a su voluntad y a su opulencia.

Dirijamos toda la actividad como una flecha hacia este futuro ineludible: la América Española una, unificada por dos cosas estupendas: la lengua que le dio Dios y el Dolor que da el Norte.”

Pero cuando hablo de su acción política, no hablo solo de la acción escritural de la poeta, de su testimonio en papel y tinta, de sus cartas a los amigos y corresponsales.

De su vida misma podemos considerar como muestra dos momentos ejemplares y no sé si tan conocidos o sabidos.

Entiendo que la señora Presidenta Bachelet ha citado el primero de ellos:

Uno es esos días de post guerra, nuestra poeta , en su calidad de escritora premiada, es recibida en Washington por el presidente del imperio.

Volodia Teitelboim documenta el testimonio del intérprete:

     «[...] Truman siguió. 'La felicito por el Premio Nobel'. Gabriela contestó: 'Muchas gracias, señor Presidente'. Truman continuó: '¿Le gusta Washington?'. Ella le dijo: 'Sí, mucho'. Yo comencé a darme cuenta que mi labor se estaba poniendo no fácil sino trivial, hasta que Gabriela, como ella acostumbra, quiso trascender lo convencional con un gran estallido. Y Gabriela dijo: 'Señor Presidente, ¿no le parece una vergüenza que siga gobernando en la República Dominicana un dictador tan cruel y sanguinario como Trujillo?'. Truman, por supuesto, no contestó, limitándose a una ancha sonrisa.”

 

En Luis Vitale leemos que Gabriela postula casi con amargura:

“Voy convenciéndome de que caminan sobre la América vertiginosamente tiempos en

que ya no digo las mujeres, sino los niños también han de tener que hablar de política,

porque política vendrá a ser (perversa política) la entrega de la riqueza de nuestros

pueblos; el latifundio de puños cerrados que impide una decorosa y salvadora división

del suelo; la escuela vieja que no da oficio al niño pobre y da al profesional a medias su

especialidad; el jacobismo avinagrado, de puro añejo, que niega la libertad de cultos

que conocen los países limpios, las influencias extranjeras que ya se desnudan con un

absoluto impudor sobre nuestros gobernantes…”

 

Esto, en referencia a la defensa comprometida que hace Gabriela Mistral del patriota Augusto César Sandino, líder de la resistencia de Nicaragua contra el ejército de ocupación estadounidense. Continúa…

 

“Los hispanizantes políticos que ayudan a Nicaragua desde su escritorio o desde un Club de estudiantes harían cosa más honesta yendo a ayudar al hombre heroico, héroe legítimo, como tal vez no les toque ver otro, haciéndose sus soldados rasos. Cuando menos, si a pesar de sus arrestos verbales, no quieren hacerle el préstamo de sí mismo, debería ir haciendo una colecta continental para dar testimonio visible de que les importa la suerte de este pequeño ejército loco de voluntad y de sacrificio. Nunca los dólares, los sucres y los bolívares suramericanos, que se gastan tan fluvialmente en sensualidades capitalinas, estarían mejor donados. Sandino no ha visto llegar hasta hoy los mozos argentinos, chilenos, ecuatorianos, que son su misma carne y que le deben una lealtad temeraria y perfecta que sólo la juventud puede dar. ¿Dónde está la naturalísima, la lógica Legión Hispanoamericana de Nicaragua?” 

 

 

 El Genera Sandino carga sobre sus hombros vigorosos de hombre rústico con su espada viril de herrero o forjador, con la honra de todos nosotros

 

Así, Gabriela escribe y escribe en defensa de este hispanoamericano, acusando, reclamando a “Mr. Hoover” y sin cansarse.

 

Su denominación de “este pequeño ejército loco” va a ser adoptada con emoción y orgullo por los sandinistas que en la segunda mitad del siglo XX enfrentarán a Somoza.

 

Y en esta apasionada identificación de Gabriela Mistral con el pueblo nicaragüense, en pasión tremenda, no deja de ser poeta. Y dice:

 

“Tal vez caiga ahora esa cabeza sin peinar que trae locas las cabezas acepilladas de los marinos ocupantes”.

 

Mientras más prosa de Mistral leo, más la veo a ella como la mujer que habla desde la mujer. No desde lo femenino ni lo burgués. Sino de la mujer sin melindres que tiene que arremangarse y enfrentar lo que viene y procurar el abrigo y alimento a los suyos sin permitir que dejen los suyos de soñar o de mirar el horizonte.

 

No me enamora la poeta. Me inclino ante la intelectual, la líder, la vocera.

 

Me impulsa a sentir y llamarme hispanoamericana y en lo chilena postular junto con ella que tengamos “menos cóndor y más huemul”

 

“El maestro de escuela explica a sus niños: "El cóndor significa el dominio de una raza fuerte; enseña el orgullo justo del fuerte. Su vuelo es una de las cosas más felices de la tierra".

Me quedo con ese ciervo, que, para ser más original, ni siquiera tiene la arboladura córnea; con el huemul no explicado por los pedagogos, y del que yo diría a los niños, más o menos: "El huemul es una bestezuela sensible y menuda; tiene parentesco con la gacela, lo cual es estar emparentado con lo perfecto. Su fuerza está en su agilidad. Lo defiende la finura de sus sentidos: el oído delicado, el ojo de agua atenta, el olfato agudo. El, como los ciervos, se salva a menudo sin combate, con la inteligencia, que se le vuelve un poder inefable. Delgado y palpitante su hocico, la mirada verdosa de recoger el bosque circundante; el cuello del dibujo más puro, los costados movidos de aliento, la pezuña dura, como de plata. En él se olvida la bestia, porque llega a parecer un motivo floral. Vive en la luz verde de los matorrales y tiene algo de la luz en su rapidez de flecha".

El huemul quiere decir la sensibilidad de una raza: sentidos finos, inteligencia vigilante, gracia. Y todo eso es defensa, espolones invisibles, pero eficaces, del Espíritu...”

Que en el país del Norte sigan con sus águilas, con sus aves rapaces y deseos rapaces. Ojalá leamos un poco más de Gabriela Mistral en lugar de ha