UN MAESTRO, MARGARITA Y LOS ESCRITORES
Mikhail Bulgakov nació en Kiev, Ukrania en 1891 y murió en 1940. La obra de este novelista y dramaturgo de ojo agudo para la crítica de la naturaleza humana y la realidad social de su época, ha soportado una variada gama de interpretaciones de lo que "quiso decir"; especialmente de parte de los eternos detractores de la Unión Soviética. La novela póstuma de Bulgakov, El Maestro y Margarita, a la cual dedicó sus últimos diez años de vida en intenso trabajo, fue publicada en su país en 1966, y en Alemania en 1969. Rápidamente traducida a varios idiomas, el castellano entre ellos, se hizo entonces conocida en los países occidentales.
La originalidad en el tratamiento del tema, el imaginativo uso de recursos literarios, la maestría en la creación de los personajes, sólo pueden ser apreciados mediante la lectura de esta novela. Más aún, lecturas repetidas, entregan nuevos deleites al lector sensible. El humor, desde fino a insolente; la amargura, punzante y tensa; la postura filosófica; sobreviven, felizmente, al proceso siempre lastimante de la traducción. Para el creyente, la figura doliente y tiernísima de su Cristo, es inolvidable. La construcción de su principal personaje femenino, Margarita, se adelanta definitivamente a su época.
Además de todo el placer literario que entrega esta obra, creo, en lo personal, que uno de los pasajes más contundentes de El Maestro y Margarita, es aquel en que el autor descarga afilada sátira sobre su propio gremio: los escritores. En el relato, dos pícaros miembros del séquito de Satanás están tratando de ingresar al edificio de la Asociación de Escritores, cuyo restaurante, el mejor aprovisionado de Moscú, tiene además precios económicos. Naturalmente que el acceso está limitado a los literatos asociados y que puedan probar su membrecía mediante carnet. Estos personajes son extremadamente pintorescos: Koróviev, un individuo muy largo y flaco, con gorrita de jockey y unos impertinentes con un vidrio bueno y el otro quebrado, y Popota, un enorme gato negro que habla y actúa como si fuese humano. A la entrada de la terraza del restaurante, una ciudadana "pálida y aburrida" controla a quienes ingresan y registra sus nombres y firmas.
"Y precisamente esa ciudadana paró a Koróviev y a Popota.
-Los carnets, por favor- dijo ella mirando sorprendida los impertinentes de Koróviev y el hornillo de Popota y su codo roto.
-Mil perdones, pero, ¿qué carnets?- preguntó Koróviev extrañado.
-¿Son ustedes escritores?- preguntó a su vez la ciudadana.
-Naturalmente- contestó Koróviev con dignidad.
-¡Sus carnets!- repitió la ciudadana.
-Mi encanto...- empezó dulcemente Koróviev.
-No soy ningún encanto- le interrumpió la ciudadana.
-¡Ah! ¡Qué pena!- dijo Koróviev con desilusión y continuó-: Bien, si usted no desea ser un encanto, lo cual habría sido muy agradable, puede no serlo. Dígame, ¿es que para convencerse de que Dostoievski es un escritor, es necesario pedirle su carnet? Coja cinco páginas cualesquiera de alguna de sus novelas y se convencerá sin necesidad de carnet de que es escritor. ¡Y me sospecho que nunca tuvo carnet! ¿Qué crees?- Koróviev se dirigió a Popota.
-Apuesto a que no lo tenía- contestó Popota, dejando el hornillo en la mesa junto al libro y secándose con la mano el sudor de su frente manchada de hollín.
-Usted no es Dostoievski- dijo la ciudadana desconcertada, dirigiéndose a Koróviev.
-¿Quién sabe? ¿quién sabe?- contestó él.
-Dostoievski ha muerto- dijo la ciudadana, pero no muy convencida.
¡Protesto!- exclamó Popota con calor-¡Dostoievski es inmortal!
-Sus carnets, ciudadanos- dijo la ciudadana.
-¡Esto tiene gracia!- no cedía Koróviev-. El escritor no se conoce por su carnet, sino por lo que escribe."
Esta prueba de calidad (en estos tiempos de pruebas),"Coja cinco páginas cualesquiera de alguna de sus novelas", ¿será aplicable en nuestro medio?, ¿cuántos escritores, con carnet o sin carnet, la pasarían exitosamente?
Creo, en la universalidad de Bulgakov.

